Menudo lío que tuve ayer con las fotos del día; con las prisas
en una gasolinera hablando con otro, al final las borré. Había algunas buenas. Pero
que no se puede con todo.
Desayuno un cacho de
pan, que me sobró de la cena, y un trago de agua, qué lujo!. Recojo todo
y voy a ver si encuentro al Jefe para despedirme. Qué va, son casi las nueve y
aquí no se despierta nadie. Viven con poco, pero el estrés ni lo conocen. Hay
que tomar nota, bueno yo no…
Así que un poco de grasa para la cadena y arranco para
Ministro Ramos Mexia, a por nafta. Quiero hacer una ruta que será bonita: desde
Ministro Ramos hasta Paso de Indio, está el problema de la nafta, pero me la
voy a jugar. Si no para que he venido.
Me la sirve un tipo realmente simpático, y me explica como coger
la pista para Cómico, que creo que también hay nafta. La nafta de garrafón,
pero va bien. La Zarigüeya come de todo. Cojo la pista, es chula, hay que
conducir y cuando llevo media hora, pinchazo, se me desinfla de golpe, con el
consiguiente
susto. Es lo bueno de ir por pistas, que no hay tránsito. Pues
venga, a reparar!. Saco la llave inglesa para aflojar el eje... Sorpresa!, está
desguazada y le faltan piezas. Y ahora cómo la suelto?. Intento varias cosas
que no dan resultado. Piensa, piensa... no va a venir la asistencia.
Con el cacho de llave y una buena piedra, a cascazos consigo aflojarlo. No me lo puedo
ni creer. Ahora que hago sin llave?. Estoy recogiendo todo y me encuentro las
piezas que faltan de la llave, junto a mis guantes perfectamente ordenadas. Hay
alguien ahí?. Me da como un escalofrío… Pero la rueda ya funciona, así que
leña!. Y tengo llave!
Por una pista de ripio con trampas de arena, tôle ondulée, que
aquí se le llama serrucho, llego a Cómico y pregunto por nafta; me mandan donde
un satélite en el otro lado del pueblo. Al principio se hace el loco pero
consigo que me venda 5 litros de garrafón, pero a muy buen precio, no he hecho
muchos km, pero quiero ir lleno.
Pregunto por la pista que va para Paso de Indio, pero todo el mundo
me manda por la carretera; no entienden que quiera ir por la famosa meseta. Me dicen
que no hay nada y que no pasa nadie, que está muy mal.
Me cuesta un poco encontrarla, de hecho, no se si la he
encontrado pero ahí voy. Parece que sí, porque paso por alguna aldea y me dicen
que voy bien. Si que no pasa nadie por aquí. Por fin subo la famosa meseta, hay
muchas piedras cortantes, y yo no tengo cámara delantera, así que afino la
conducción. No es interesante tener algún problema aquí; no va a pasar nadie en
bastante tiempo. Estoy sólo, sólo. Como venga una tormenta, soy blanco fácil de
los rayos; voy un poquito tenso, no tengo repuesto de cámara y es fácil
pinchar. Por fin bajo de la meseta por un valle enorme, ha merecido la pena
venir por aquí.
Hay mucha fauna, una especie de avestruces pequeñas y hasta
alguna llama, o algo parecido. Ya la pista es polvorienta, pero suave y se
agradece. No sé si voy bien, porque hay
cruces sin indicaciones, y cojo la que me viene mejor… no sé si la estaré
liando. A lo lejos veo una nube de polvo. Un vehículo!. Cuando llego a su
altura, le pregunto si voy bien para Gan-Gan:
“Si, vas bien”
Y hay nafta?
“Si”
Y Coca Cola?
“También”… y hay risotadas dentro del coche, pero tengo una
sed...
Y cuanto queda?
“100 km”
Esto está chupao.
Se me ha acabado el agua, son las 6, y no he comido nada en
todo el día.
Se me hacen largos estos 100 km. La pista se hace lenta con
piedras, arena, el sol bajo, y algún corte por el agua, que me da algún susto;
pero la suspensión de la Zarigüella hace lo que puede, y me saca del lío. Además,
no se si voy bien, porque hay varios cruces y los cojo aleatoriamente. Supongo
que irán todos al mismo sitio, o tengo mucha suerte, porque al fin llego a
Gan-Gan. Nafta, espaguetis y hospedaje. Un sitio bastante majo, en el que puedo
guardar la moto. Pero sin Internet.
Ha sido un día intenso, 11 horas prácticamente sin comer, con
500 km de pistas de todo tipo. Pinchazo incluido y hasta Meigas.

Hoy duermo en blando. Mañana me espera otra.
30-01-2015















Que va que no hay meigas en el desierto. Llevas muchas horas pasandotelo tan bien, que no te acuerdas donde has dejado los trozos de la llave.
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