miércoles, 25 de marzo de 2015

Los ilegales

Hoy vamos a intentar ir a Pisiga por otro lado. La Zari arranca a la primera, pero el Suzuki nos da un sustito y le cuesta un poco más. Vamos a repostar gasolina de garrafón, un poco más barata que la de grifo.



Empezamos por una pista bonita, arenosa, bastante entretenida. Nos han dicho que teníamos que cruzar otro salar, pero cuando llegamos a él, está bastante embarrado y con mucha agua. No queremos tener que lavar otra vez los vehículos. Se pierde mucho tiempo y no queremos arriesgar otra vez a romperlos.



 
 
Para no entrar al salar, tenemos que entrar en Chile ilegalmente sin pasar ningún control.
 
 
Hay un poquito de barro de ese fino. Aquí las 4 ruedas van mejor que 2.

 
 
 
 
 Preguntando por las aldeas conseguimos llegar a la carretera, ahora hay que pasar la frontera. Paramos a comer, para preparar la historia que vamos a contar. Judith me dice que hable yo, que me entienden mejor. Y así soy el primero en ir para adentro, je, je...
 
 
 
Hay suerte. En la parte de Chile no ha nadie y pasamos sin más. En la parte de Bolivia nos hacemos los locos y no paramos, pero una agente nos da el alto. A donde van?
Es que nos hemos perdido y tal y cual...
La agente muy comprensiva y amable nos deja pasar sin ningún problema.
 
Nos vamos hasta Oruro: 250 km. La primera parte asfalto y la segunda de una tierra roja con muchísimo polvo.
En Oruro, ellos prefieren ir a un hotel más caro. La Zari y yo buscaremos uno baratito, que nos dejen entrar a los dos. Después quedamos para cenar, e intercambiar direcciones de email.
Acabamos de cenar y nos despedimos. He estado a gusto con ellos. Seguro que nos volvemos a ver en Europa...
Además, les debo una chuleta. 
 
16-03-2015

2 comentarios:

Mándale un mensaje a Juan desde aquí: