Hoy vamos a intentar ir a Pisiga por otro lado. La Zari arranca a la primera, pero el Suzuki nos da un
sustito y le cuesta un poco más. Vamos a repostar gasolina de garrafón, un poco
más barata que la de grifo.
Empezamos por una pista bonita, arenosa, bastante entretenida. Nos han
dicho que teníamos que cruzar otro salar, pero cuando llegamos a él, está
bastante embarrado y con mucha agua. No queremos tener que lavar otra vez los
vehículos. Se pierde mucho tiempo y no queremos arriesgar otra vez a romperlos.
Para no entrar al salar, tenemos que entrar en Chile ilegalmente sin pasar
ningún control.
Hay un poquito de barro de ese fino. Aquí las 4 ruedas van
mejor que 2.
Preguntando por las aldeas conseguimos llegar a la carretera, ahora hay que
pasar la frontera. Paramos a comer, para preparar la historia que vamos a
contar. Judith me dice que hable yo, que me entienden mejor. Y así soy el
primero en ir para adentro, je, je...
Hay suerte. En la parte de Chile no ha nadie y pasamos sin más. En la parte
de Bolivia nos hacemos los locos y no paramos, pero una agente nos da el alto.
A donde van?
Es que nos hemos perdido y tal y cual...
La agente muy comprensiva y amable nos deja pasar sin ningún problema.
Nos
vamos hasta Oruro: 250 km. La primera parte asfalto y la segunda de una tierra
roja con muchísimo polvo.
En Oruro, ellos prefieren ir a un hotel más caro. La Zari y yo buscaremos
uno baratito, que nos dejen entrar a los dos. Después quedamos para cenar, e
intercambiar direcciones de email.
Acabamos de cenar y nos despedimos. He estado a gusto con ellos. Seguro que
nos volvemos a ver en Europa...
Además, les debo una chuleta.
16-03-2015









si es que son esa planta y despues del trio de anoche, hasta la agente te deja pasar JEJEJE!!
ResponderEliminarJajaja
Eliminar