martes, 24 de marzo de 2015

Zarigüeya a la sal

Hoy vamos a ver cómo está el salar. Primero voy a repostar. Me cobran el triple de lo que marca. Me dicen que es lo que les ordena el Gobierno. Si es el gasolinero, mal; pero si es el Gobierno, peor. Así sólo consiguen espantar a los turistas.
Sigo a unos 4x4 de turistas que creo van para el salar. Llegamos a una zona llena de chiringuitos donde paran a todos los turistas, para que se gasten la pasta. Yo sigo para delante siguiendo unas rodadas.
Cada vez hay más barro, de ese que se hace una bola en las ruedas, hasta que se me frena la rueda delantera y tengo que quitar el guardabarros.
Si me dijo Mateo, el francés, que vino lloviendo con la GS con su novia detrás!
A ver cómo pasan los coches.
Cuando oigo un motor. Miro a lo lejos y los veo pasar tranquilamente por una pista sobre elevada sequita. Voy hacia ellos campo a través, mucho mejor sin guardabarros.

 
 
Llego a la orilla del salar y está bastante inundado, no apetece mucho meterse.
 
Me quedo a la expectativa y espero a que se meta alguno. Parece que uno va a hacer de guía a otro. Yo me apunto y les sigo. El tío sabe lo que hace y entramos fácilmente.


En un momento se detienen y yo sigo solo para adelante. Hay como 10 ó 15 cm de agua. Se ve como un espejo y sigo metiéndome. Los turistas que veo a lo lejos, se quedan sacando fotos y no siguen... Yo sí.


No sé lo que puede pasar. Nunca he conducido en esas condiciones, pero... al límite y un poquito más. 

Mateo me dijo que el pasó con otras dos GS más y dos días después se pararon y rompieron el amortiguador trasero las 3.
Me queda todo el salar por delante, unos 140 km de sal y agua.


Cuando creo que estoy sólo, miro por el espejo y veo un coche que me sigue. Será un tour de turistas.


Pero cambio un poco de rumbo y él también cambia, desacelero un poco y él también.
Menudo guía que sigue a uno en moto.


Con el coche siguiéndome, me encuentro un poco más seguro. Si me pasa algo, supongo que me echarán una mano.


Ya no hay agua. Está la sal seca; paro a sacar alguna foto y paran ellos también.
Es una pareja de alemanes: Judith y Pedro, que me han visto meterme en el salar y han dicho... Sigue al de la moto que ese sabe algo. Ya ves!
 
 
Judith que se defiende en español, cuando se baja del coche me dice:
-      No te da miedo meterte sólo por el salar? A ellos les han dicho que no se metan sin guía.
Le contesto:
-      Claro que sí.
Seguimos juntos para cruzarlo.
Yo voy un poco más tranquilo al llevar el coche detrás.


Es alucinante. A veces no hay sensación de velocidad. Sólo por el viento. Parece que el suelo no se mueve.
A veces vuelve el agua y otras está seco.


Por fin lo cruzamos y llegamos a Llica; queremos ir hasta Pisiga.



Compartimos unas fotos con su ordenador, lavamos los vehículos y enlazamos con una pista muy bonita, que se supone va hasta Pisiga.


Hacemos unos 40 km hasta un control militar y nos dicen si tenemos algún guía turístico. Ya nos la quieren liar.
 
Pero digo unas cuantas chorradas de las mías y cambia el tono; hasta hacemos unas risas.
 
El caso es que la pista está intransitable y tenemos que dar media vuelta.
 
 
Llegamos otra vez a Llica, buscamos una habitación para los 3 y a cenar.
Mañana lo intentamos por otro lado.
Cruzar el salar ha sido total.

15-03-2015

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